Sea lo que sea a lo que te dediques, es importante que tengas en cuenta el Design Thinking o metodología del diseño en todas tus actividades. Pero, ¿De qué se trata exactamente? Como en casi todo, no existe una única definición válida para este concepto. Podríamos definirlo como un proceso o metodología centrada en el usuario, que utiliza la innovación y creatividad como motores para facilitar la solución de problemas, el diseño y el desarrollo de productos y servicios de todo tipo.

Si quieres aprender a generar soluciones innovadoras que lleven a tu empresa al éxito, quédate leyendo porque a continuación, te vamos a contar todo lo que necesitas saber para convertirte en todo un experto en el uso de esta herramienta única. ¿Preparado?

Qué puede aprender el mundo de la banca del 'design thinking'? | BBVA
El design thinking es una herramienta única que llevará a tu empresa al éxito.

Historia del design thinking

El término design thinking tal y como lo conocemos hoy en día apareció hace relativamente poco, pero podríamos decir que sus inicios se remontan a la década de los sesenta, cuando empieza a hablarse por primera vez de diseño industrial.

Durante esta década, en EEUU se intenta crear una ciencia entorno al diseño y vincularla con las necesidades de las personas. El arquitecto Richard Buckminster Fuller fue uno de los mas activos en esta iniciativa, creando metodologías con las que diseñar y evaluar soluciones a problemas. También en esta época comienzan a crearse grupos de diseño cooperativo en Escandinavia.

Durante los setenta y ochenta, términos como innovación, creatividad y multidisciplinariedad empiezan a utilizarse en torno al diseño. Destacan personajes como Herbert A. Simon, Robert Papanek o Horst Rittel que cada vez tienen más claro que el diseño debe adaptarse a las necesidades de las personas y el entorno.

El concepto de Design Thinking tal y como lo conocemos hoy en día fue planteado por primera vez a finales de los años 80 por David Kelley, quien lideró la creación del D. School at Stanford University. En el año 1991 nace la consultora IDEO que revolucionó el mundo del diseño y ha convertido esta metodología en la más utilizada para generar innovación.

La conceptualización y masificación del Design Thinking se le debe a Tim Brown, quien explicó con detalle este nuevo concepto en un artículo publicado por Harvard Bussiness Review en el 2008.

¿Qué es el Design Thinking?

No podemos definir Design Thinking sin los términos innovación y usuario. Hasta ahora, cualquier proceso creativo se centraba en la creación de un producto para que los usuarios lo compren. Pero, ¿Y si no lo compra nadie? Precisamente de esto se encarga el Design Thinking, de asegurarse de que estamos creando productos o servicios que responden a los intereses y necesidades de los usuarios.

Se trata de «ponerse en los zapatos» de los consumidores para entender sus emociones y sentimientos y trabajar en torno a ellos. Cualquier tipo de empresa puede aplicar esta técnica, que resulta muy poderosa por varios motivos:

  1. Permite generar ideas utilizando cualquier parte del cuerpo. En este proceso no basta con sentarse en un escritorio a pensar las ideas, se sale de la oficina a investigar desde donde se encuentra el propio usuario.
  2. Expone a los desarrolladores a la realidad del mercado. Plantea preguntas cuyas preguntas serán las mismas que se hacen los usuarios.
  3. Somete al equipo a plazos y ritmos dinámicos y exigentes. No sólo se trata de llevar un producto al mercado, tenemos que ser los primeros.
  4. El trabajo en equipo y la creación colectiva conducen al éxito. Esta metodología reúne por lo general a profesionales de distintas ramas, todos en torno a una misma solución. Cada uno aporta algo diferente al proceso creativo.
  5. Nos obliga a ponernos en la piel del usuario y el consumidor. Antes de ponernos en modo ejecutor, debemos observar, escuchar y aprender cómo se comportan y utilizan las personas los productos.
  6. Genera prototipos bajo un enfoque de permanente ensayo/error. Gracias a esta apuesta por la innovación, las soluciones a las que se llega no se dejan de probar y se generan versiones cada vez más perfectas.

Una de las claves más importantes e interesantes del Design Thinking es que sigue creciendo día a día. Al ser una metodología que apuesta por la innovación, va incorporando más herramientas multidisciplinares para impulsar su crecimiento hasta límites insospechados. En la actualidad cuenta con más de cien herramientas y cinco etapas diferenciadas. ¿Quieres conocerlas? ¡Te las presentamos a continuación!

https://www.youtube.com/watch?v=_ul3wfKss58
Metodología del Design Thinking

La 5 etapas del design thinking

Como ya sabes, el Design Thinking no tiene una definición exacta y por lo tanto, tampoco tiene unas etapas bien definidas. Existen diversas escuelas y líneas de pensamiento, nosotros vamos a decantarnos por la división clásica que distingue:

Empatizar

La primera etapa del proceso es la de empatizar. Como bien sabes, el Design Thinking debe girar en torno al usuario, por lo que debemos tenerlo en cuenta desde el inicio del proceso. En esta etapa vamos a definir un arquetipo de usuario analizando profundamente al cliente, comprendiendo sus verdaderas motivaciones y haciéndolas propias. Para llevar a cabo esta exploración, no basta con observar a los usuarios, sino que también es necesario interactuar con ellos. Esto nos servirá para establecer nuestros objetivos de investigación y, a partir de ellos, las técnicas de recopilación de información que utilizaremos.

Definir

Una vez identificadas las necesidades de nuestro usuario, llega el momento de definir cuáles son las principales. Para ello, organizaremos toda la información realizando una evaluación minuciosa de todas las soluciones que podemos ofrecerle al usuario para cubrir sus deseos y necesidades. En esta etapa es muy importante ser capaz de sintetizar y procesar toda la información para sacarle el máximo provecho posible.

Idear

Teniendo en cuenta cuáles son las necesidades principales de nuestros usuarios pasamos al momento de diseñar una solución. La primera fase será la de idear un proceso en el cuál el equipo debe pensar de manera creativa y lanzar el mayor número de ideas posible para solucionar los problemas que se identificaron en la fase previa. Es recomendable que utilices técnicas que estimulen la creatividad y el pensamiento libre, como el brainstorming. Además, debes tener en cuenta que las necesidades del usuario van actualizándose constantemente y las ideas deben ir cambiando y mejorando.

Prototipar

 La segunda fase del diseño de soluciones consiste en materializar las ideas, es decir, crear un prototipo. En ocasiones, el prototipo puede ser digital (una web beta) o físico (un dibujo o diseño). Por lo general, estos prototipos se realizan con materiales de bajo coste, como papel, cartón o plastilina dependiendo del presupuesto con el que se cuente. De esa forma, se las podremos mostrar al usuario, quien podrá darnos feedback y decir en qué medida la solución que estamos diseñando para él se ajusta a sus necesidades o deseos.

Validación o Test

Como en cualquier proceso de creación, la última fase consiste en asegurarnos de que hemos conseguido responder a las necesidades del usuario. ¿Cómo lo hacemos? Dando a probar nuestros productos a los clientes para que ellos mismos evalúen los prototipos elaborados. Teniendo en cuenta sus críticas podremos hacer todas las modificaciones necesarias hasta conseguir nuestro producto final.

¿Qué es el Design Thinking? Descubre sus 5 etapas y herramientas 1
Etapas del Design Thinking

5 Herramientas para el Design Thinking

Ahora que ya conoces las cinco etapas del Design Thinking vamos a hablar de algunas de las mejores herramientas que puedes utilizar en cada etapa para sacarle el mayor rendimiento y conseguir diseñar los productos que mejor respondan a las necesidades del consumidor.

  1. Focus Group: Esta técnica se utiliza en la fase de empatizar para conocer a nuestros usuarios. Se trata de un tipo de entrevista grupal en la que participan varios entrevistados, un moderador y varios observadores. La mecánica consiste en que el moderador lanzará una serie de o preguntas o incentivará a los usuarios a realizar alguna acción. Mientras tanto, los observadores, situados en un lugar en el que los entrevistados no puedan verles, analizarán sus respuestas. La manera de sacar el máximo rendimiento a esta técnica es eligiendo un grupo de gente muy variada para poder obtener opiniones diversas e identificar las necesidades de todo tipo de usuarios.
  2. Clusterizado: Para la fase de definición la técnica más habitual es el clusterizado. Esta técnica consiste en volcar en post it toda la información que hemos ido recopilando. A continuación agruparemos los post it en base a su contenido para después buscar una frase que sirva para sintetizar. Debes construir la frase como una oración autoexplicativa que contenga un sujeto y un predicado. De aquí obtendremos un prototipo que se formulará a través de una pregunta con esta construcción: “cómo podríamos hacer para + frase de la síntesis.
  3. SCAMPER: Para el proceso de ideación existen diversas técnicas, nosotros vamos a hablarte de SCAMPER. En inglés son las siglas de «substitute», «combine», «adapt», «magnify», «put other use», «eliminate», «rearrage», que en español significa, «sustituir», «combinar», «adaptar», «magnificar», «dar otro uso», «eliminar» y «reorganizar». La idea de SCAMPER es que mires las cosas desde otra perspectiva, respondiendo a estas preguntas te saldrán ideas novedosas en las que no se te había ocurrido pensar si no fuera por haber respondido a las preguntas.
  4. Storyboard: Usaremos esta técnica para la fase de prototipado. Consiste en un prototipo gráfico que representa la interacción del usuario con el producto o servicio. En él, se recoge “la película” que cuenta sus funcionalidades  y cómo estas dan solución a necesidades del usuario. No hace falta contar con grandes ilustraciones en el diseño, pero sí con dibujos que le permitan entender claramente lo que cada viñeta representa.
  5. Feedback usuario: Como ya sabes, en la fase de validación debes oír las opiniones de los usuarios. Estas darán lugar a tres posibles escenarios:
    1. Pasar a la producción: Cuando el feedback ha sido positivo y no tienes que hacer ningún tipo de modificación. El producto o servicio puede empezar a fabricarse.
    2. Iterar: Es la fase más habitual. Cuando el feedback no es todo lo positivo y debemos realizar alguna modificación sobre el producto antes de volver a ofrecérselo al usuario para que lo valide.
    3. Abandonar el proceso: Si observas que no hay mercado para tu producto lo mejor será que abandones el proceso y comiences a diseñar.
La herramienta de las personas que diseñan, aplicada al emprendimiento -  Noticias - Fundación General ULLNoticias – Fundación General ULL
El proceso de Design Thinking utiliza más de 100 herramientas diferentes.

El Design Thinking en el Método Walterman

En esencia, el proceso de Design Thinking está enfocado en dar una respuesta a las necesidades del usuario. Pone su énfasis en crear ideas basadas en cómo piensan, sienten y se comportan. Esto es precisamente en lo que se basa el Método Walterman , en ofrecer a sus clientes la mejor estrategia para que encuentren su ventaja competitiva en el mercado y puedan ofrecer a sus clientes aquello que están buscando.

Los nueve pasos del Método Walterman son flexibles y se adaptan a las necesidades de cada empresa. Si buscas un manera creativa e innovadora de darle forma a tu idea, los servicios de esta Agencia Digital son perfectos para ti. Consigue todos tus objetivos de la mano del Método Walterman y del Design Thinking.

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